miércoles, 20 de noviembre de 2013

VOZ DE MIEDO


Las puertas y las ventanas de la casa están cerradas, la angustia y los nervios no me dejan pensar, no duermo, no como y a lo lejos un desnutrido suspiro es lo único que exhalo, era esto lo único que podía hacer, eran tantas las cruzadas que ni la calle podía visitar así de mal me sentía antes de mi muerte.

Era un sábado de agosto en horas viejas de la tarde cuando el día dormía cuanto sonó el teléfono, era una voz madura y masculina con una voz de asombro y motivación, el palpito de mi corazón dijo "alo" y ha cientos de kilómetros contesto aquella voz...

pasada una hora y rodeado de mucha gente obtuve el conocimiento del dinero hecho realidad, y por fin ahí estaba y todos esperaban con miradas hipócritas y mentirosas de aquella fortuna.

Solo el teléfono podía unir cientos de kilómetros con solo escuchar esa desagradable voz, con solo escucharla me convertía en cosa, mi cuerpo se estremecía y yo no podía hacer nada si no decir alo.. y si, era él, era el maldito fantasma que me atormentaba día a día y yo realmente no podía hacer nada...
no podía hacer nada porque todo le pertenecía incluyendo mi alma.

A la siguiente noche pensaba que todo iba hacer diferente, parecía que ya las voces iban a desaparecer y fue ahí, fue ahí cuando mi cuerpo se puso pesado, no podía caminar y mi cabeza no era capaz de pensar, me invadía todo, mi cuerpo estaba poseído por el maldito demonio y para mal de colmos la casa estaba sola de la cual no yacía gente alguna, solo la oscuridad de la noche era mi compañía.

Emprendí una huida, corrí lo más rápido que puede, cruce charcos, montes espesos, corrí en distintas direcciones pero llegaba al mismo lugar, asustado corría pero solo su voz me perseguía. el fantasma molesto pronunciaba y rece pero no había padre nuestro que sirviera ni tampoco santo que espantara y seguía escuchando vionicamente tan fastidiosa voz.


Cuando decidí partir de mi casa ya sabía que iba a morir, en mi mente solo podía repetir que había llegado el momento para dejar de existir, fue el horroroso fantasma de aquella voz la que me sepulto y aquel dinero maldito como por arte de magia se esfumo. la carne de toda materia viva descansa en el lugar donde alguna vez broto y el resto de la humanidad camina de la mano materialista hacia el horror del precipicio. (A.G)

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